Muchos dueños de gatos están acostumbrados a encontrar a su gato tumbado durante horas en el lugar más soleado de la casa o durmiendo al aire libre bajo los cálidos rayos del sol. De hecho, si quieres buscar los rayos del sol, ¡seguir a un gato sería una buena idea! Los gatos descienden de sus antepasados del desierto de Oriente Medio y de las llanuras africanas, por lo que soportan bien el calor.
También necesitan mantener una temperatura corporal más alta que la nuestra, por lo que tiene sentido que les gusten los espacios cálidos. Sin embargo, al igual que los humanos, los gatos pueden sufrir deshidratación, insolación y quemaduras solares, por lo que conviene tomar algunas precauciones.
Continúa leyendo para aprender más información sobre estas criaturas amantes del sol y cómo mantenerlas a salvo.
1. Mantener el calor corporal
La temperatura corporal normal de los gatos es más alta que la nuestra, alrededor de 102 grados Fahrenheit (a modo de comparación, la temperatura corporal normal de un ser humano es de 97 a 99 grados Fahrenheit). Aunque tienen abrigos de piel que los ayudan a mantenerse calientes, este calor corporal naturalmente alto significa que deben esforzarse más para mantener una temperatura corporal cómoda en los climas más templados.
Tienen un fuerte instinto que les lleva a buscar zonas cálidas para mantener su temperatura corporal. Un truco habitual es que los gatos tomen el sol con la panza hacia arriba, en dirección al calor del sol, y utilicen esta zona amplia con menos pelo para absorber los rayos solares. Los gatos pueden dormir durante largos periodos del día, por lo que mantener la temperatura corporal central es especialmente importante durante este tiempo.
Dormir la siesta en lugares cálidos ayuda a prevenir la caída de la temperatura corporal del gato que se produce cuando ya no realiza ningún esfuerzo físico.
2. Dieta y energía
Los gatos son carnívoros y, por lo tanto, tienen una dieta muy rica en proteínas. Esto significa que tienen menos acceso a calorías disponibles para ayudar a mantener la temperatura corporal cuando hace más frío, ya que las proteínas no proporcionan una fuente de calor tan disponible como otros componentes de la dieta. Por lo tanto, los gatos dependen de fuentes externas de calor para mantener su calor corporal en lugar de su metabolismo.
3. Genética
Nuestros gatos domésticos actuales tienen una ascendencia interesante que se remonta a miles de años atrás, a sus antepasados los gatos salvajes, que eran criaturas del desierto. Los gatos se originaron en algunas zonas cálidas del mundo, como África y Oriente Medio, y esta genética retrospectiva puede desempeñar un papel importante en la preferencia de nuestros gatos por los lugares cálidos.
Hay algunas excepciones a esta regla: algunas razas de gatos de pelo largo, como el maine coon, han evolucionado para adaptarse a un área más fría con temperaturas más bajas y pueden prosperar más durante los meses de invierno.
4. Alivio del dolor

Tomar el sol con calidez puede ayudar a relajar las articulaciones y aliviar el dolor asociado con el reumatismo.
El sol no solo es agradable, sino que también puede aportar beneficios a la salud. Muchos gatos mayores sufren artritis, que puede provocar dolor y malestar en las articulaciones, especialmente en los días más fríos. Tomar el sol con el calor puede ayudar a relajar las articulaciones y aliviar el dolor asociado con el reumatismo.
5. El ciclo hormonal
Las gatas se reproducen por temporadas, lo que significa que su ciclo de celo está determinado por su exposición a la luz natural. Las hembras comienzan a tener celo en primavera, cuando los niveles de luz aumentan, y el incremento y la disminución de las hormonas reproductivas de los gatos están estrechamente relacionados con la luz solar y los niveles de luz.
Esta es una ventaja evolutiva para garantizar que los gatitos vulnerables nazcan en el momento adecuado para una seguridad óptima, con un clima más templado y un mayor número de presas para cazar como alimento.
6. Mito: Fuente de vitamina D
A diferencia de los humanos, la piel de los gatos no puede metabolizar los rayos UVB del sol como fuente de vitamina D. Los gatos dependen de su dieta para obtener vitamina D3, y los rayos del sol no tienen ningún impacto en su piel, ni directamente ni a través de los aceites de la piel o el pelo. Los estudios muestran que los gatos alimentados con una dieta deficiente en vitamina D siguen careciendo de esta vitamina, ya sea que estén expuestos a los rayos UV o no.
La moderación es la clave: ¿cuándo tomar el sol se vuelve demasiado?
A continuación, se indican algunos problemas de salud comunes a los que hay que prestar atención durante el clima soleado. Los gatos mayores, los gatos de pelo largo y aquellos con problemas de salud subyacentes pueden necesitar un control más cuidadoso, ya que pueden ser menos capaces de afrontar el estrés relacionado con el calor.
1. Deshidratación

Los gatos mayores y aquellos con problemas de salud crónicos, como enfermedad renal o diabetes, son más propensos a deshidratarse.
Los gatos, al descender de criaturas del desierto, son buenos para conservar agua y cubren la mayor parte de sus necesidades de hidratación a través de su dieta. Sin embargo, dormir durante largos períodos de tiempo en lugares soleados puede provocar deshidratación, por lo que es importante asegurarse de que haya suficiente agua fresca disponible. Los gatos mayores y aquellos con problemas de salud crónicos, como enfermedad renal o diabetes, son más propensos a deshidratarse.
2. Golpe de calor
Si los gatos sufren un sobrecalentamiento severo, pueden sufrir un golpe de calor. Se trata de una afección muy grave que requiere atención urgente por parte de un veterinario. Los síntomas incluyen jadeo, letargo, babeo o espuma en la boca y pueden progresar hasta colapso, enrojecimiento de la piel y encías de color rojo intenso.
3. Quemaduras solares
Los gatos pueden sufrir quemaduras solares si pasan demasiado tiempo bajo el fuerte sol. Los gatos blancos son más propensos a este problema, pero cualquier gato puede sufrir quemaduras, especialmente en las zonas con pelo fino, como el vientre, las puntas de las orejas y los labios.
La exposición prolongada y repetida al sol puede provocar el riesgo de cáncer de piel. Es recomendable utilizar protector solar en tu gato si es un adorador del sol, pero recuerda utilizar un producto específico para gatos en lugar de protectores solares para humanos, que pueden contener ingredientes tóxicos para los gatos.
Los gatos se regulan hormonalmente con la luz natural y pueden usar el sol como antídoto contra el dolor en las articulaciones y las extremidades. Esto dicho, tomar demasiado sol puede poner a los gatos en riesgo de sufrir insolación, quemaduras solares o incluso cáncer de piel, por lo que la moderación es fundamental.