No sólo es comprensible que los animales y las personas sean protectores y posesivos de aquellas cosas que son importantes para ellos, ¡sino que en realidad es muy sensato!
Proteger los recursos importantes ayuda a salvaguardar el bienestar, la felicidad e incluso la supervivencia de un individuo. Cuando hablamos de los recursos más importantes a los ojos de un gato, solemos pensar en:
- Comida y agua.
- Refugio (lugares para descansar y esconderse).
- Acceso a una caja de arena/área para ir al baño.
- Afecto.
Lo más probable es que, como parte de la familia de tu gato, seas quien le proporciona casi todo lo que necesita. Por eso, tiene sentido que quiera tenerte cerca e incluso sea algo posesivo contigo. Al fin y al cabo, todos sabemos que los gatos son criaturas sumamente racionales.
Aun así, en algunos casos, esa actitud puede volverse excesiva y generar problemas en casa.
¿Por qué los gatos se vuelven posesivos con una persona en particular?
Aunque en el corazón de nuestros gatos suele haber espacio para amar y ser cariñosos con varias personas, es habitual que tengan una única persona especial. Esta persona puede ser con la que pasan más tiempo de calidad o con la que más se vinculan durante una etapa temprana de su vida. En consecuencia, esta persona puede ser la más intrínsecamente vinculada a esos recursos tan importantes que hemos mencionado.
¿Qué causa que un gato se vuelva posesivo con sus dueños?
Puede haber una gran cantidad de desencadenantes de una conducta posesiva excesiva. Sin embargo, por lo general, la conducta posesiva suele tener tres causas principales.
1. Otros gatos
Si compartes tu hogar con varios gatos, quizás a veces te sientas el centro de ciertos comportamientos que parecen celosos. Esto es bastante común, sin importar si han crecido juntos o no. Cada gato tiene su propia personalidad, y no hay garantía de que la convivencia sea completamente armoniosa.
Otro factor que puede desencadenar este comportamiento son los gatos ajenos al hogar, ya sea uno nuevo que estés presentando o algún visitante del vecindario que invada su “territorio central” e intente entrar en casa.
2. Invitados y visitantes
Incluso si todos tus amigos y familiares son amantes de los gatos y le ofrecen a tu gato muchas caricias y abrazos, la llegada de alguien nuevo puede ser suficiente para provocar un comportamiento posesivo en algunos gatos. Puede que no haya ocurrido ninguna experiencia negativa entre un invitado y tu gato, pero ese invitado está dividiendo la atención de la “persona especial” del gato y amenazando su acceso a la persona que más valora.
3. Recién llegados no felinos

Los bebés recién nacidos que ocupan el tiempo y la atención de los dueños de mascotas a menudo provocan un comportamiento posesivo en el gato.
En general, los recién llegados suelen ser una nueva mascota, como un cachorro o un bebé. Ambos pueden provocar un cambio abrupto en la rutina del dueño y, como resultado, también en la de su gato.
Los cambios repentinos en la vida cotidiana de un gato, en particular aquellos que afectan el tiempo que pasa interactuando con él, pueden estresarlo y hacer que se comporte de manera posesiva.
Señales de que un gato es posesivo con sus dueños
Estos pueden variar mucho de un gato a otro. Básicamente, cualquier desviación notable del comportamiento normal y relajado de tu gato cuando otra persona o mascota está cerca podría ser un signo de comportamiento posesivo.
Piensa en cómo se comporta tu gato cuando estás a solas con él en un lugar en el que se siente relajado. Un cambio en esto, en particular si es grave o repentino, debería ser una señal de advertencia que te haga pensar en lo que podría estar afectando la felicidad de tu gato. Los cambios y señales que podrías observar incluyen:
Lenguaje corporal retraído y desinteresado
Si tu gato evita interactuar contigo como de costumbre, ignora un juguete o rechaza un premio que normalmente le encanta, es posible que se sienta amenazado por la situación. En estos casos, la incomodidad puede impedirle mostrar su carácter relajado de siempre.
Agresión
Quizás la señal más fácil de detectar es la agresión, que puede incluir bufidos, gruñidos o manotazos a otra persona o mascota. En casos graves, incluso puede derivar en una pelea entre gatos.
A veces, esto puede manifestarse como una actitud de protección del espacio, en la que tu gato se sienta sobre ti o junto a ti y ataca a cualquiera que entre en tu espacio personal. Otra posibilidad es que tu gato se distancie de toda la situación y levante una barrera de agresión. Esto se debe únicamente a su incomodidad con lo que sucede.
Exigir atención
Aunque a la mayoría de nosotros nos gusta que nuestros gatos nos acaricien y nos den cabezazos como muestra de afecto, algunos gatos pueden mostrar una forma extrema de este comportamiento si se sienten posesivos con su dueño. A veces pueden maullar con insistencia o interponerse deliberadamente en tu camino para llamar tu atención.
Comportamiento inapropiados

Los problemas de comportamiento, como el rascado y la eliminación inadecuada, pueden ser causados por el estrés.
La posesividad puede manifestarse en forma de comportamientos no deseados del gato, como arañar los muebles u orinar o defecar en lugares inapropiados, especialmente si son cosas que tu gato normalmente no hace.
Aunque parezca que tu gato se está portando mal, es importante recordar que estos problemas de conducta son el resultado del estrés y no de un comportamiento “malo”. Los gatos no tienen la capacidad de racionalizar y actuar en represalia, por lo que nunca deben ser castigados si ocurren estos problemas.
¿Qué puedo hacer para ayudar a un gato posesivo?
¡Afortunadamente, hay muchas cosas que puedes hacer para ayudar!
Si bien a nadie le gusta ver a su gato triste o inquieto, un poco de tiempo y esfuerzo pueden contribuir en gran medida a mejorar su bienestar. Algunos consejos importantes son:
Buena socialización temprana
Como ocurre con la mayoría de las cuestiones relacionadas con el comportamiento, siempre es preferible adoptar buenos hábitos desde el principio que intentar corregir problemas de conducta más adelante. Todo gato o gatito nuevo debe ir aprendiendo gradualmente una variedad de experiencias diferentes de una manera controlada y positiva.
Los gatos rescatados o aquellos que tuvieron una socialización limitada cuando eran jóvenes pueden encontrar más estresante adaptarse a nuevos encuentros más adelante.
Introducción gradual de nuevos miembros de la familia
Ya sea un cachorro, un bebé o un nuevo gato, una introducción gradual ayudará a evitar comportamientos celosos. Comienza colocando en el entorno de tu gato un objeto con el olor del recién llegado.
Después, permite encuentros breves donde pueda verlo y olerlo a una distancia segura, preferiblemente en un espacio separado. Asociar cada interacción con un premio o recompensa ayudará a crear una conexión positiva en su mente.
Con el tiempo, aumenta la duración de estos encuentros, asegurándote siempre de que tenga un lugar seguro al que pueda retirarse si se siente incómodo o abrumado.
Mantén rutinas estables
En momentos de cambio, las rutinas suelen alterarse, especialmente si hay un nuevo bebé en la familia.
Intenta mantener las rutinas de tu gato, ya que esto le brindará seguridad. Planea las horas de comida y juego para que sean lo más constantes posible, y asegúrate de que su caja de arena se mantenga en el mismo lugar. Recuerda que acariciar a tu gato es un conocido alivio para el estrés en momentos difíciles.
Por ejemplo, si sabes que la hora de la comida tendrá que cambiar, hazlo de manera gradual en lugar de alterarlo de forma repentina el día que el bebé llegue a casa.
Romper ciclos negativos
A veces es necesario detener los ciclos de comportamiento negativo antes de poder avanzar hacia comportamientos más positivos. Por ejemplo, tal vez sea necesario proporcionar espacios separados a dos gatos que se pelean durante un tiempo.
Esto puede permitir que el dueño los salude y les brinde mucho amor y abrazos por separado. Una vez que se haya reafirmado el vínculo con su dueño, se pueden introducir períodos cortos en los que ambos gatos estén juntos con su dueño de manera controlada y con mucho refuerzo positivo.
Fomentar conductas alternativas

Un especialista en comportamiento animal puede ayudar a identificar la raíz de los comportamientos posesivos de tu gato para que se puedan resolver.
Como ya se ha mencionado, las conductas posesivas no deseadas surgen de la incertidumbre emocional y nunca deben castigarse ni reprenderse. Puede ser útil darle a tu gato algo más en lo que centrarse que pueda reforzarse positivamente.
Un ejemplo de esto es el juego del «toque», en el que se le enseña al gato que acercarse a un objeto o tocarlo le dará una recompensa. En momentos de estrés o conflicto, el gato tiene una actividad positiva en la que puede concentrarse.
Cuando todo lo demás falla, buscar el asesoramiento de un especialista en comportamiento animal podría ayudarle a descubrir qué está causando el comportamiento posesivo de tu gato para que pueda redirigir su atención de forma más positiva.
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