Comer por afecto, es decir, que a tu gato le guste que estés cerca de él (o incluso que lo acaricies) mientras come, es solo uno de los muchos hábitos peculiares que se encuentran en la especie felina.
Se cree que este hábito es un instinto que quedó de cuando los antepasados salvajes de nuestros gatos domésticos cazaban solos pero luego comían en grupos para ser menos vulnerables a los depredadores cuando tenían la cabeza agachada y mordisqueaban. También se puede observar en gatitos alimentados a mano por humanos y en gatos ansiosos que solo quieren algo de tranquilidad.
¿Por qué mi gato come por afecto?
La alimentación por afecto o cariño puede manifestarse en los gatos por diferentes razones, entre ellas:
1. Instinto social
El comportamiento de los gatos es una extraña mezcla de comportamiento solitario y social. Los felinos suelen ser territoriales y cazan a sus presas solos en lugar de en grupos. Sin embargo, los gatos pueden formar fuertes vínculos sociales, vivir en grupos y participar en actividades sociales como acicalarse entre sí, dormir juntos y criar gatitos juntos.
Los gatos salvajes también comen de forma social, trayendo al grupo las presas que han capturado por sí mismos. Los gatos domésticos han cambiado de muchas maneras con respecto a sus ancestros y viven en entornos muy diferentes, pero algunos instintos salvajes, como el de las comidas en compañía, siguen vivos.
2. Seguridad
El hábito de comer en grupo tiene, en parte, un motivo de seguridad. Los gatos salen a explorar sus territorios periféricos para cazar y luego regresan a su territorio central para comer. Tener a otros gatos cerca para vigilar a los depredadores les permite relajarse y comer en paz. Como dueño de un gato, puedes cumplir con esta función de confianza al estar presente mientras tu gato come.
Los gatos ansiosos tienen más probabilidades de ser comedores sociales, aunque normalmente se escondan y eviten el contacto. Una buena forma de animar a un gato tímido, temeroso o estresado a comer es sentarse con él, hablarle con dulzura e incluso acariciarlo.
3. Hábitos arraigados

Si un gato creció con un cuidador involucrado que participaba activamente en los momentos de comida, es posible que se acostumbre a esta rutina.
Los gatos son animales de rutina, y lo que aprenden cuando son cachorros es probable que les quede grabado. Muchos dueños de gatitos diminutos los miman con dedicación: los ayudan a comer, incluso con jeringas o con cuchara, se sientan con ellos para asegurarse de que todos los miembros de la camada tengan su turno para comer, ayudan a la madre a limpiarlos y, en general, disfrutan acariciando a los pequeños bultos de pelo.
Estos gatitos crecerán y se convertirán en gatos adultos, y podrían tener un recuerdo duradero de que comer implica afecto, cuidado y la presencia de un cuidador de confianza. ¡Algunos hábitos son difíciles de romper!
4. Estar involucrado, sentirse conectado
Los gatos son conocidos por su curiosidad y, a menudo, les gusta estar en el centro de la acción, aunque sea solo como observadores. Es posible que a tu gato le guste que estés allí con él mientras come para que su comida sea el foco principal de la casa y pueda estar seguro de que no estás fuera divirtiéndote mientras él come. Los gatos suelen tener un fuerte vínculo con sus cuidadores humanos y les gusta compartir experiencias clave con ellos, como la hora de comer.
¿Comer por afecto puede ser malo para los gatos?
La anorexia (no comer) en los gatos puede ser peligrosa. Si los gatos no comen durante unos días, pueden desarrollar una afección llamada hígado graso (lipidosis hepática), en la que la grasa se almacena en el hígado cuando el cuerpo entra en modo de inanición. El hígado de los gatos no puede procesar la grasa de manera muy eficiente y, a medida que la grasa se acumula, provoca una inflamación progresiva y el hígado comienza a funcionar más lentamente y de manera ineficiente.
El hígado graso puede ser una enfermedad muy grave y, a menudo, mortal si no se trata de inmediato por un veterinario. Los síntomas incluyen pérdida de peso, vómitos biliares, diarrea, ictericia, letargo y babeo.
Los gatos que comen por afecto prefieren comer en compañía, pero es poco frecuente que esta afección provoque una pérdida total del apetito. Sin embargo, factores agravantes, como un cambio repentino de dieta o cualquier factor estresante, como una mudanza a un nuevo entorno, la introducción de una nueva mascota o la llegada de nuevos miembros al hogar, como bebés humanos, pueden provocar una reducción o incluso la ausencia del apetito en los gatos.
No obstante, es muy posible que un problema médico esté causando la falta de apetito de tu gato. Muchas afecciones de salud en los gatos pueden provocar inapetencia, incluidos problemas gastrointestinales, enfermedad renal y diabetes.
Cualquier falta de apetito debe ser investigada de inmediato. Si tu gato no come por sí mismo, pero sí come algo de su comida cuando estás presente, se recomienda agendar una cita con el veterinario, ya que la anorexia puede tener consecuencias graves en los gatos.
Si te preocupa la dieta, el apetito o la ingesta de alimentos de tu gato, siempre es recomendable consultar con un veterinario.
Cómo manejar a un comedor social: consejos prácticos

Alimentar a tu gato en una parte diferente de la casa puede ayudarlo a sentirse más cómodo al comer solo.
Tener una mascota que solo come si estás presente suena muy bien, pero los aspectos prácticos pueden ser un poco complicados, especialmente en nuestras vidas modernas y ajetreadas. A continuación, se ofrecen algunos consejos sobre cómo controlar esta condición en la vida cotidiana haciendo pequeños cambios en el entorno de tu gato:
- Mueve el plato de comida de tu gato a un área donde pueda comer tranquilo y solo. Lo ideal es que sea un lugar relajado, pero con una buena vista de las zonas más concurridas de la casa, para que tu gato pueda comer en paz y, al mismo tiempo, sentirse parte de la acción. A algunos gatos les gusta tener su comida en áreas de mucho tránsito, mientras que otros prefieren un poco de paz, por lo que puede que necesites probar diferentes opciones hasta encontrar la que más le convenga a tu mascota.
- Coloca el cuenco de comida del gato lejos de los cuencos de agua. Los gatos salvajes no beben agua que esté cerca de fuentes de comida debido al riesgo de contaminación. Los cuencos también deben estar alejados de las paredes para que tu gato no tenga que darle la espalda a posibles amenazas para comer.
- Prueba con recipientes de comida elevados, para que tengan una buena vista de su entorno.
- Agrega un segundo recipiente de comida para brindarle a tu gato más opciones para comer cuando una mascota o un compañero humano esté presente o cerca.
- Mantén una higiene óptima de los alimentos. Algunos gatos son más exigentes que otros con la frescura de la comida y la limpieza del recipiente.
- Dedícale a tu gato mucho tiempo y atención fuera de las horas de comida, como acicalarlo, jugar con él, abrazarlo y pasar tiempo en tu regazo. Pasar tiempo con tu gato lo ayudará a sentirse tranquilo y seguro en su hogar.
- Si necesitas dejar a tu mascota durante las vacaciones, acostúmbrala a la situación en la que será cuidada antes de irte. Esto puede incluir presentarle a los nuevos cuidadores o utilizar un comedero automático durante un tiempo antes de tu partida. Ofrecerle una o dos golosinas sabrosas también puede ayudar a que la transición sea más fácil y menos estresante para tu gato.
- Ten paciencia. Puede que a tu gato le lleve un tiempo dejar de comer por afecto.
Algunos gatos son conocidos por comer por afecto porque disfrutan de la compañía a la hora de comer. Este peculiar hábito suele ser más un rasgo de los gatos ansiosos que quieren esa tranquilidad adicional que supone una presencia de confianza a la hora de comer, pero algunos gatos simplemente tienen el hábito de tener compañía junto al plato de comida.
Este rasgo puede ser difícil de controlar en un sentido práctico, pero hay algunas medidas que puede tomar para facilitar que tu gato comience a comer de forma independiente. La falta de apetito puede causar problemas de salud graves en los gatos, por lo que debes consultar con un veterinario si tu gato no come bien.
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